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ArtCover por La Mamarracha

Por Laura Lays

Dedicado a mis Perres

Y es que no me importa si jugamos al ahorcado con todas las letras

El lenguaje siempre superará nuestros límites

Y yo soy muy buena con la lengua.

Sabemos que diosito, tú y yo amamos la lengua. Por supuesto, la lengua remojada, viperina, coloreada, redundante, azarosa, indiscreta, insaciable y rica…muy rica. Probar y saborear, relamer y salivar. Todo un proceso lingüístico articulado para que mis tóxicos y tóxicas sean felices.

Hoy les presentamos la primera parte del Toxic Lenguage (así en inglés, millenialmente). Digamos que ya tú tienes una actitud, un flow que a veces activa tu síndrome tóxico inherente.

Recordatorio: Mamá, papá, el calor y los compañeros que te atienden desde la primaria han condimentado esa actitud.

No excluyo el hecho de que tu presencia ya sea perfectamente tóxica y no te hagan falta palabras. Pero está comprobado que un buen textico, aniquilador, potente y espontáneo te puede asegurar una entrada al cielo más efectiva (sobre todo si eres fe@).

Advertencia: Les recuerdo a aquell@s a l@s que no les sale ser tóxic@s, que huyan mientras puedan. Las fronteras entre ser bob@ y ser tóxic@ se divisan enseguida. Así que usted sea un/a bob@ responsable y camine por la sombra.

Tú, en primer lugar, debes hacerte de frases claves, efectivas para alimentar la semántica tóxica de tu mente. Por ejemplo, a veces sales con una idea clara: “hoy quiero singar”. Esa es una buena predisposición si acto seguido te autorrecomiendas lo siguiente: “Uno no se singa el cerebro”. Así, preciso, para no entrar en cortos circuitos. Nada de puritanismo ni romanticismo por gusto. Al final tú lo que quieres es singar.

Si ya tienes esa idea definida, activa todos tus poderes tóxicos y cuando definas la o las presas correctamente (eso es primordial), compórtate como un/a tóxic@ pro.

“Yo los había marcado desde hace rato. Yo sabía muchacha. Estaban pa to. Así que cuando salí de la fiesta le escribí a él por Messenger. Primero quería saber si estaba conectado: ‘Estás? ‘. Tres minutos más tarde: ‘Eehh! Qué bolá muchachita! Estoy aquí con la jeva’. Eso era todo lo que necesitaba. ¿Qué tipo te responde a las 3 de la mañana y además le pone tilde a ‘que’? Ya. Modo tóxico automático: ‘Los espero en una hora en mi casa. Dame tu whatsapp y te paso la dirección’. Eso me podía haber salido tremendamente mal, pero no fue el caso. Tú sabes, hasta abajo con el señor.”

Ya ves, tú decides si complicarte la vida o no. Los Mr. y Mrs. dramas están que se ahogan en su propia dialéctica. Así que al menos una vez, toca fuerte la tierra y prioriza: tú quieres singar. Probablemente salga mal, porque en La Habana todo el mundo se ha visto encuero, pero sé positivo: singaste. Crudito, cruor, cruoris.

Resumen: Instinto tóxico básico.

Mis tóxicos y tóxicas sin pecado concebidos. Aquí los primeros tips para el Toxic Lenguage: sea preciso y conciso, no se enrede. Economía del lenguaje de toda la vida. Reserva esa lengua tóxica para embarrarla, para embarrarte, para que el objetivo definido os contemple orgulloso, ergo, complacido.

Spoiler: ¿Te cansaste de dar lengüetazos por ahí y quieres meterte en el drama tóxico, en una relación sexomaniaco-recreativa-convulsiva? Toxic Lenguage al rescate. Próximamente…

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