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ArtCover por GarcíaGomez

Por Nathaly Polo

Quiero prostituirme intelectualmente y escribir una serie para la televisión cubana. Una serie que me dé de comer. Tener 25 años y querer ganar dinero con lo único que medianamente sabes hacer es tremenda pincha. Porque de pronto te quieres prostituir, pero no tanto. Te quieres prostituir pero solo con tip@s que te gusten, y la pincha comienza a resultar contraproducente.

Pienso en la temática a abordar: La amistad. Un tema universal que toca al individuo en lo más cercano de su ser: la necesidad de socializar. Pienso en mi historia real, sí, porque yo soy de esta generación y lo que me va es hablar de mí. Valoro la posibilidad de contar la historia de mis dos mejores amigos de la primaria. Supongo que escribir sobre el tema me va ayudar a superarlo. Entiendo que el contenido puede ser melodramático, intenso y bastante cliché, pero puede resultar atractivo para el televidente. Mis dos mejores amigos muertos y yo.

Rememoro la historia. C murió de SIDA. No sabes, no te imaginas cómo se puede llegar maricón, travesti y contagioso a los 17 años en uno de los barrios más machistas del Oriente cubano. No lo sabes, no te lo imaginas, pero C lo logró. Si hay algo para lo que tenía condiciones C en la vida era para morirse. C se estuvo muriendo desde los 5 años cuando le dio el primer paro respiratorio.

Mi otro amigo muerto es D. Me enteré por las redes sociales. Lo encontraron en un basurero degollado. Supuestamente porque a alguien le gustó su MZ y le pareció lógico que asesinarlo era la mejor manera de hacerla suya. Otros hablaron de tallas religiosas. Si me pidieran mi opinión, diría que D murió de desamor, pero nadie me pidió opinión, D y yo no teníamos una relación seria desde los 11 años.

Pensé en un argumento con tres tramas sucediendo de manera paralela. A los tres nos sucede la vida a lo largo de 15 años. Existimos en 3 puntos de encuentro que pueden funcionar como enlace entre las tramas. A C me lo topé en la calle, me saludó y pensé que esa pájara pinta estaba loca o me había confundido con alguien, pero había algo en su mirada que me transportaba a la infancia; solo varias cuadras después supe quién era. A D me lo encontré en el hospital gracias al dengue, en las penúltimas vacaciones y no lo quise saludar, me dio pereza. Y después todos muertos. Hasta yo podía encontrar una manera de morir en esa fábula.

Me hacía ilusión esta historia, pero alguien vino y me dijo que a la televisión cubana no le iba gustar.

Pensé en otra trama relacionada con la amistad. Mis dos mejores amigas de la secundaria. Ellas decidieron que los 18 años era un buen momento para tener hijos, que para qué seguir estudiando si el marido podía mantenerlas, para qué trabajar si la casa era el mejor lugar para ellas. También me dieron unas ganas muy grandes de contarlo como una especie de Esposas desesperadas junto a Las huérfanas de la Obra Pía.

Mis dos amigas eran más inteligentes que yo, más lindas, más dulces, más nobles. Por los hechos parecía que tenían opciones, que podían escoger en sus vidas, pero la verdad es que no. La verdad es que no tenían más opciones, no tenían una madre como la mía; la verdad, nada las impulsó a continuar. Me parece una trama interactiva, dinámica, donde el espectador puede cuestionarse 2 o 3 temas que ignora.

Y pregunto por RTV Comercial y me dicen que RTV es una buena productora, que paga mejor que el ICAIC, que el producto es mejor, pero que tengo que adaptar mi historia al medio, que si voy a criticar tiene que ser de forma solapada, porque RTV es un medio estatal, y no tiene ninguna necesidad de tomar partido. ¿Tú has hablado de criticar? Porque yo no he hablado de criticar. Mi capacidad de análisis no transgrede las fronteras de mi burbuja. Eso es algo que aprendí hace tiempo. Yo hablaba de contar una historia, pero bueno… siempre hay cosas que no entiendo y no insisto en entender.

En este punto, me da mucha risa mi situación, porque para una vez que quiero convertirme en una persona adulta que no depende económicamente de sus padres, para una vez en que creo poder convertir la escritura en un oficio, la vida me dice: a mí no me parece.

Pero lo intento por tercera vez. Tengamos en cuenta que yo también soy un poquito caprichosa y quiero de todas maneras tocar el tema de la amistad. Tampoco es que me queden muchos temas, el toxic love lo agoté, otro padecer generacional. No me interesa tratar ningún tema donde no tenga nada que decir. O sea, encontrar una manera de prostituirme pero con dignidad.

Pienso que estaría bueno hablar de mi piquetico de la universidad. Cuatro jóvenes llegan al Instituto Superior de Arte con la expectativa de sumergirse en el universo teatral de este país, aprender de los mejores maestros, construirse una carrera….

Llegado este momento voy a soñar con que un día Netflix sepa que existo, y entonces me financiaré qué comer, dónde vivir y de paso haré teatro (carcajada irónica a lo villana de Disney). Pareciera que sí, pero no soy tan inocente. Mejor busco un seudónimo para dar el berro en alguna publicación online, porque al parecer, dar el berro es lo único que realmente sé hacer. El seudónimo pudiera ser “Ama de casa 2020”, que es hasta premonitorio.

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