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ArtCover por La Mamarracha

Por Victor Fernández

La diferencia entre un político y un dirigente es que el político dice mentiras y logra engañarte, el dirigente, en cambio, dice mentiras que ni él mismo se cree. ¿Tenemos dirigentes o políticos?

Los dirigentes de hoy, inevitablemente tienen que haber dedicado sus carreras a ser o parecer confiables ante los ojos de Raúl y hasta del fallecido Fidel. Esto se traduce en una vida entera sin pensamiento propio. Así llegamos a este punto: el actual presidente Miguel Díaz-Canel, hombre que ya no tiene manera de ocultar el entumecimiento de su cerebro, al verse ante un panorama cada vez más caótico, no logra generar una solución fuera del manual de adoctrinamiento que tuvo que leer varias veces.

Díaz-Canel y sus acólitos, los que pueden decidir algo, o al menos proponerlo a un Raúl Castro que brilla por su ausencia ante la situación actual, parecen ser los más empeñados en desestabilizar y provocar un levantamiento de escala mayor: el tope de los precios, el famoso Día Cero y las infames tiendas en MLC. Aquí me detengo y pregunto: ¿Acaso no son estas las primeras muestras de injerencia, de doble moral y atropello? ¿Realmente las tiendas en MLC (una gaveta de dinero fácil) son para salvar la economía o para provocar protestas? Nadie en Cuba recibe salario en dólares, tampoco en CUC. Entonces, ¿habrá un plan detrás de acaparar toda la divisa que puedan para escapar del país en medio de la ola de protestas y violencia que están incitando?

En su momento, el reclamo del MSI de que retiraran estas tiendas parecía descabellado, pero eso ha sido lo que más hondo ha calado. Ese es el atropello con que resulta más natural solidarizarse, el hambre y la carencia las padecen hoy todos los cubanos, los letrados, los no letrados, los artistas y los que participaron en la espontánea manifestación del Parque Trillo. En otras palabras, todos los cubanos tienen hoy en común, además de haber dicho en la primaria el lema “Seremos como el Che”, una situación de precariedad cada vez más lacerante. Así vimos cómo artistas que parecían apolíticos como Leoni Torres, se pronunciaron a favor de la protesta, e incluso, han mantenido su postura. La unión por los mismos pesares es la que en algún momento anunciará el fin kármico de estos últimos sesenta años: ¿Después de mantener un discurso irreductible contra los Estados Unidos, el afán incesante de acaparar su símbolo más fuerte, el dólar, será lo que pondrá el punto final a este gobierno?

El fin principal con que estas tiendas fueron creadas se basaba en retener en Cuba toda la divisa posible. En un inicio la justificación para esto radicaba en que los dueños de tiendas privadas invertían sus divisas en la compra de productos electrodomésticos en países como Panamá o México para luego revender en Cuba. Esta medida, desde su nacimiento, dejó claro que en Cuba existe una diferencia de clases muy marcadas, cosa que siempre se había negado. Ese fue el primer golpe al discurso histórico que continúan repitiendo. Desde ese momento han venido, una detrás de otra, las contradicciones discursivas, la evidente falta de organización en la economía y la política de resolver las cosas con parches. El Vicepresidente Salvador Valdés Mesa dijo que la instauración de estas tiendas iba a responder a “un proceso gradual y ordenado que beneficiaría a la población”. Meses después, estas tiendas se vuelven la única opción para adquirir productos de primerísima necesidad. Esto deja en ridículo las palabras de Valdés Mesa, puesto que lejos de beneficiar al pueblo lo ha puesto en una situación de extrema precariedad y ha acentuado aún más las diferencias de clases.

Entonces, en un país donde se cobra en pesos (MN) casi todas las tiendas comienzan a vender productor en dólares. La única manera de conseguir dólares es a partir de remesas familiares, que van directo a una tarjeta que solo puedes utilizar en estas tiendas. Ni soñar con sacar un dólar de esas tarjetas. Por supuesto, en estas tiendas no se puede pagar en cash, eso significa que sigue habiendo fuga de divisas y la compra o la venta de dólares en físico está penalizada. Todo este panorama deja claro que hay un sector gigante de la población que no va a tener otra opción que recurrir al mercado negro y acometer cuanta ilegalidad esté al alcance de su mano para subsistir.

Esto tiene que ser un plan para criminalizar a toda la población, pero, ¿para qué quieren eso? ¿Para qué quieren recaudar toda la divisa que puedan? ¿Qué han hecho con todo lo recaudado? ¿Díaz-Canel es nuestro Gorbachov? Todas las medidas que va tomando el gobierno solo dan a entender un fin solapado: ahogar a la población para provocar un levantamiento masivo. Después de la prueba de fuego del virus de China (prueba que el gobierno no ha logrado vencer) y el desgaste que esto supuso para los bolsillos gubernamentales, quizá no vean otra salida que exprimir todo lo que puedan para salir huyendo del país cuando llegue el caos definitivo que ellos mismos están propiciando.

Una prueba a tener en cuenta son las palabras del excelso Ministro de Economía Alejandro Gil cuando dijo que de ninguna forma se produciría una dolarización de la economía, pero que estas medidas para acaparar divisas respondían a decisiones del gobierno que no darían marcha atrás en ningún caso. Evidentemente, hay un plan macabro detrás de todo esto. Otro punto en el que me gusta pensar es que supuestamente en el Séptimo Congreso del Partido Único, cuando Raúl Castro y sus acólitos de noventa años dejen cualquier vínculo con el poder, la Revolución va a pasar a manos de la generación de los adoctrinados. Quizá, el plan es desgastar y reprimir a la población hasta que, en junio, cuando suceda este congreso, ya la situación esté tan caótica que se asemeje a una guerra civil. Ejercido el tiempo de poder absoluto que le queda a Díaz-Canel, fácilmente pueden vender a pedazos la isla y con este dinero y lo recaudado en las tiendas en MLC, escapar románticamente a una islita en el Caribe, que ya deben tener comprada.

Por otro lado, la guerra mediática que están llevando a cabo contra los propios cubanos resulta bastante dudosa y macabra. ¿Por qué hablar de actos terroristas contra estas tiendas? ¿Estarán incitando a la población a perpetrar acciones vandálicas? De una forma u otra eso va a llegar en algún momento y quizá pensemos que les duela ver cómo el pueblo se les enfrenta, pero la verdad es lo que están esperando.

De cualquier manera, con sus acciones el gobierno le ejemplifica a toda una generación lo que es el patriotismo dinástico. Los cubanos lo están viendo y estoy seguro de que por más terrible que sea el camino a recorrer llegaremos al final despojados de todo miedo.

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Revista cubana de cosas que te callas

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