ENTREVISTA CON LA MANO DERECHA DEL COMISARIO WOODY

Por Roly Veneno

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Diseño de La Mamarracha

Este trabajo de ser un cazador de alguien más famoso que tú, y menos famoso que Juan Gabriel, hace que tropieces con todo tipo de personajes extraordinarios. ¿Alguien ha visto el perfil de Instagram, @lahija_dl_Sapo? Cuando visitas un perfil como este percibes dos cosas:

La primera es que formamos parte de una sociedad profundamente consumista, adicta al merchandising como si fuese crack. Una de las críticas a este tipo de prácticas se basa en el riesgo que supone estar influenciados por técnicas de marketing, que por lo general, alimentan falsas necesidades. No obstante, en este perfil, la autora decide pasarse dichas críticas por la fruta. No le molesta, y eso me gusta.

La segunda es que la creatividad es un músculo que debe ejercitarse, para que la musa sea una constante y no se tenga que recurrir a distintos métodos para invocarla.

El instrumental creativo de La Hija del Sapo viene del diseño gráfico. En sus manos, el feedback cultural repleto de personajes mediáticos, revolucionarios o simplemente controversiales, terminan convirtiéndose en tiernos juguetes listos para ser envasados. Una manera quizás de ironizar sobre todo lo relacionado con la cultura del entretenimiento. Entonces, Mujercitos quiere conocerla. Con su permiso…

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Hip Hop Evolution. Kanye West evolution #2 by La Hija del Sapo

Roly Veneno: Mientras te hago la entrevista tengo a todo meter “Los Maté” de Tego Calderón. ¿Qué estás oyendo tú?

La Hija del Sapo: No estaba oyendo nada, pero me puse “Mequetrefe” de Arca para la ocasión.

R.V.: Comencemos. ¡Buenos días, La Hija del Sapo! A menos que te consideres binaria, eres la primera mujer que invitamos a esta sección de “Alguien más famoso que tú”. La Hija del Sapo es un alter ego, un seudónimo… ¿qué cosa es? ¿Cuál es tu nombre verdadero?

L.H.D.S.: ¿¡Ah, porque quieres que te haga el cuento de La Hija del Sapo!?

Nací en el seno de una familia humilde de Arroyo Naranjo, específicamente entre la Palma y Mantilla (donde la chaveta brilla y los guapos se arrodillan). Resulta que entre los muchos personajes variopintos de mi barrio, se encontraba El Sapo, al que todos le tenían miedo por ser particularmente fula, incluso los perros del barrio le tenían miedo a su perro. El Sapo murió en un parque que está a 100 metros de mi casa, en un tiroteo con el novio de su hija.

La hija del sapo vendía pastillas y otras cosas. Un día le encargué unas pastillas para el estómago y yo de ingenua no le pregunté ni el precio. A la semana me trajo un montón de pastillas, y con todo lo que suponía para mí estar negociando con “la hija del sapo”, no me atreví a cuestionar el precio, en fin, me quedé sin dinero y con un montón de pastillas. Ese día decidí robarle su identidad. Si ella me dejaba sin dinero, pues yo la dejaba sin identidad. Ojo por ojo, más menos.

Pd: El hijo del sapo, el hermano de la hija del sapo, en un acto de desenfreno absoluto, un día apuñaló a todas las personas que se encontró en su trayecto entre La Palma y Matilla. Oro fue todo lo que El Sapo trajo a este mundo, oro.

R.V.: Quiero saber qué piensa La Hija del Sapo sobre alguno de estos tres temas: feminismo, empoderamiento y lenguaje inclusivo. Escoge el que menos te guste.

L.H.D.S.: Mi visión con respecto a todos estos temas es complicada, porque me genera muchas contradicciones. La primera de ellas se basa en que mi visión ha cambiado radicalmente desde que me fui de Cuba. A pesar de que he ganado en tolerancia, sigo creyendo que se trata de un arma de doble filo, de la que no se desligan las buenas intenciones y la hipocresía, las buenas intenciones y la manipulación, campañas de marketing disfrazadas de buenas intenciones. El feminismo, el empoderamiento, el lenguaje inclusivo, son todos crímenes perfectos, y como cualquier crimen perfecto me causa admiración y miedo a la vez. Yo soy “una persona que no sabe medir el peligro incluso estando en él”. Nada, que soy una persona muy pasiva, no me gusta pertenecer a nada ni defender nada, no me gustan las etiquetas ni pretendo cambiar el mundo. Mejor que lo hagan otros. ¡Bien por ellos! Respeto a las personas que defienden sus derechos, no me afecta que te sientas empoderada o que quieras llamarle a tus amigos amigues; no me afecta que te identifiques con ser una mujer y no un hombre, o las dos cosas a la vez. Eso no significa que mi posición sea 100% apolítica, simplemente mis códigos morales no me trascienden a mí misma, no forman parte de nada que no sea yo.

R.V.: Dicen que andas por allá por Barcelona. Cuéntame, ¿cuánto ha cambiado tu visión sobre el diseño gráfico desde que estás ahí?

L.H.D.S.: El diseño gráfico para mí sigue siendo lo mismo. Es una forma de ganarme la vida sin tener que cortar caña. Creo que estar aquí me ha hecho entender que todo tiene su mercado y que algo que te puede parecer un mojón puede funcionar de pinga. Supongo que eso se llama tolerancia. Trabajo es trabajo, si quiero hacer las cosas a mi manera las hago aparte, porque trabajar para otras personas no me ayuda a “desespejar el problema que tengo desde niño prematuro”.

R.V.: ¿Qué crees? ¿El diseño cubano para que sea “99% cubano” debe estar serigráficamente acompañado de negras bembonas o tetonas, machotes tatuados de San Miguel del Padrón, o usar algún tipo de cubanismo tipográfico como “Se acabó el drama”?

L.H.D.S.: Uyyy estás pa guerrear. Creo que debe haber de todo, y si alguien grita que el diseño “99% cubano” es eso, posiblemente lo será si nadie grita más nada.

R.V.: Hay mucha gente que dice que la imagen nueva del Festival de Cine Latinoamericano, el de la receta, tiene tremendo swing. Hay otros que no. ¿Qué tú crees? ¿Cómo saber si un diseño es malo o bueno?

L.H.D.S.: Los he visto mejores, pero también los he visto peores. El diseño, como casi todo, funciona por tendencias, aunque hay ciertas reglas básicas que se deben respetar. Sabiendo esas reglas puedes hacer algo para romperlas intencionalmente. Lo bueno del diseño es que si conoces esas reglas, tienes un poco de buen gusto y estás al tanto de las tendencias, no necesitas mucho más. De igual forma creo que es válido aclarar que todo lo que hagas puede estar muy bien o muy mal, dependiendo del ojo que lo vea.

R.V.: Los diseñadores en Cuba están predispuestos a ver el diseño también como un arte, por esto del encargo y el cliente. ¿Tú qué piensas? ¿Crees que el Instituto Superior de Diseño tiene algo que ver con eso? (Esta si quieres la respondes).

L.H.D.S.: Creo mucho, culpo al Instituto Superior de Diseño por todo, por el terrorismo, por el cambio climático… por todo, menos por darme el título de último escalafón de mi graduación, el orgullo de mis días. El ISDI es culpable de saturar a sus estudiantes de tecnicismos y prejuicios. En el resto del mundo, o al menos en Europa, ya está asumidísimo e incorporadísimo que los límites son difusos, que las cosas no necesitan tener etiquetas ni ser una única cosa, arte o diseño. Si existe la manera de validarlo, un proyecto puede ser a la vez arte, diseño, arquitectura, ciencia o lo que sea.

R.V.: Cuando estabas aquí tenías tú piquete de diseño, Sindicato Studio. ¿Cuéntame de tu experiencia con el trabajo en equipo?

L.H.D.S.: El trabajo en equipo es muy importante para hacer proyectos grandes. Si trabajas con personas que tienen una visión parecida a la tuya es muy productivo, porque participas de la retroalimentación que no tienes cuando pinchas sola, pero también es importante desarrollarse y crecer individualmente para crear algo que sea solo tuyo. Creo que es súper válido trabajar como parte de un equipo siempre y cuando tengas una voz definida para no diluirte en el grupo. Este tiempo en el que he estado pinchando y tomando decisiones sola, he aprendido un montón, he tenido que sobreponerme a los límites que me había autoimpuesto, creo que lo tenía pendiente.

R.V.: No solo eres diseñadora. Se cuenta por ahí que también has incursionado en la música, has trabajado en el cine, que además eres ilustradora y DJ, y tienes aptitudes para la danza. Si tuvieras que meter todo eso en una sola palabra, ¿cuál sería?

L.H.D.S.: Jajajajja para la danza sobre todo. Lo llamaría EL NEORRENACENTISMO bebé.

R.V.: Chismeando en tus perfiles de Instagram, además de diseñadora gráfica te describes como una “colectora de juguetes”. ¿A qué se debe esta pasión?

L.H.D.S.: ¡Me encanta esta pregunta! Colecciono todo tipo de juguetes desde hace un tiempito ya. Creo que todo empezó porque nunca boté ni regalé mis juguetes, eran muy importantes para mí, pero tampoco coleccionaba, solo tenía juguetes viejos guardados. Mi papá, que es un poco inadaptado, a cada rato me compraba un juguete de uso en mercadillos y cosas así. Creo que fue eso lo que despertó este interés. Desde entonces, cada vez que puedo me compro uno, me encanta ir a las tiendas de juguetes y a mercadillos donde venden cosas muy random, por ejemplo, puedes encontrarte un Tom y Jerry muy viejo que no encontrarías ahora mismo en otras tiendas.

R.V.: ¿Influye esto en tu arte, diseño o como gustes llamarle?

L.H.D.S.: Ahora mismo sí, de hecho, lo que me gustaría en un futuro sería crear mis propios juguetes, estoy estudiando porque son procesos medio complicados. A la hora de crear influye muchísimo, porque en definitiva lo que hago es una extensión de mi universo y los juguetes ocupan un espacio considerable en mi universo. Llevo tiempo coqueteando con la idea de hacer cosas físicas, así que igual esa sería la respuesta a la pregunta: “¿Dónde te ves de aquí a cinco años?”.

R.V.: ¿Es verdad que aquel novio de tu hermana una vez te robó uno de los dinosaurios de tu colección de juguetes? ¿Cómo lo notaste?

L.H.D.S.: Jeje Sí, era un dinosaurio que me regaló mi hermana que venía en una piedra. Como si fueran fósiles, tenías que sacarlos con unas herramientas y finalmente armar con todos los huesitos una estructura entera. No tengo ni idea de cómo me di cuenta, pero entré al cuarto y no estaba. También me pasó con un Bob Esponja otro día. Supongo que al entrar a mi cuarto pasaba la lista y ese día faltó el dinosaurio.

R.V.: Para finalizar, que ya casi se está acabando el tema de Tego, veo que has estado escribiendo cosillas en inglés, y según tenía entendido no te gustaba. You already learned english?

L.H.D.S.: Si hay cosas en inglés son de canciones o no lo escribí yo, te lo aseguro. Sé menos inglés de lo que me gustaría. Igual recalco que lo de no gustarme el inglés fue un síntoma de adolescencia tardía. My apologies.

https://www.instagram.com/lahija_dl_sapo/

https://www.instagram.com/lamal._.nacida/

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Revista cubana de cosas que te callas

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