INTERVIÚ CON MACHI, PERDÓN, CON ROBERTO ESPINOSA

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Diseño de cover: La Mamarracha. Foto: Cortesía de Jazz Vilá Projects

Por Roly Veneno

Hoy mi invitado es una persona que todos conocen. Todas las semanas se mete en tu casa, hipnotiza a tu mamá y probablemente haya hecho que te suba la presión. Mi invitado es una persona especial, llámale Machi, René o como quieras, pero hoy con nosotros está Roberto Espinosa.

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Roberto Espinosa. Foto: Cortesía del autor

ROLY VENENO: Hola Roberto, ¿sigues modelando?

ROBERTO ESPINOSA: ¡Qué tal Roly! No, no sigo modelando, creo que desde el año pasado cuando participé en el evento “Exuberante” en Santa Clara, al que he ido por cuatro años consecutivos. Un evento muy bonito que tiene Santa Clara, que nos invita cada año a los modelos de La Habana. Con Juan Carlos Marrero Urquiola siempre vamos un grupo de modelos y presentamos colecciones de diseñadores de la provincia y de La Habana. Y nada, hace rato que no modelo, a esa etapa creo que ya le saqué toda la lasca posible. Y de verdad estoy muy agradecido por haber tenido tantos años bonitos en el modelaje y haber participado en muchos eventos como “Arte y Moda” en La Habana que es uno de los más famosos y en “Moda Arte” que se hace en Pabexpo a fines de año.

R.V.: Tu personaje René en la telenovela cubana “El rostro de los días” ha provocado una reacción bastante intensa por parte del público. Se puede decir que es uno de los pocos personajes cubanos que ha cruzado la línea de la ficción para atormentar a su intérprete en el “mundo real”. ¿Qué fue lo primero que te vino a la cabeza cuando viste los comentarios de la gente en tus redes sociales?

R. E.: Bueno, sí, el personaje de René en la novela “El rostro de los días” que se transmite actualmente, causó gran polémica, sobre todo, por el tema que trataba. Yo creo que fue lo que más molestó, hasta a mí que la estaba viendo, me quedé como ¡wao! Llegó un poco a pasar el límite de la ficción. Y cuando empecé a ver los comentarios al otro día, pues rápidamente, asumí que tenía que proyectarme en las redes, para evitar que se siguiera tergiversando la idea y subí un post en mi muro de Facebook explicando, o aclarando más bien, el mensaje que estábamos dando en la novela, a dónde queríamos llegar con él. La cosa es que el tema es vigente en el mundo entero. Es algo que preocupa y quisimos poner el dedo sobre la llaga. Si está sucediendo eso, es fruto de un trabajo que se hizo bien. Lo importante es que a raíz de la novela, la gente haya entendido. Muchas personalidades de la cultura expresaron su opinión, apoyándonos. Fue una revolución muy bonita la que sucedió y la que está sucediendo y hasta el que no veía novela, lo está haciendo ahora, a raíz de la polémica del personaje y de la temática del acoso que se da dentro de la familia. Es muy bueno que el espacio de la telenovela haya ganado ese público y que la gente ahora hasta prefiera la novela cubana a la brasileña.

R.V.: Cuando filmaron las escenas de la violación, ¿te imaginaste que iba a perturbar tanto al público?

R.E.: Cuando grabamos sabíamos que iba a causar revuelo en el público, lo que no teníamos era idea de la magnitud que tomaría. Creo que también con el tema de la COVID y el confinamiento, la gente está más tiempo en la casa disfrutando de la programación, están atendiendo a lo que está pasando y realmente, el asunto tomó tal magnitud que nuestras expectativas se quedaron cortas. Nunca pensamos que fuera a tomar ese camino.

R.V.: Ahora volvamos atrás en el tiempo. ¿Por qué decides convertirte en actor?

R.E.: Decido convertirme en actor en 9no grado, iba terminando la escuela y todavía no tenía una carrera definida. Yo siempre me incliné por la pintura, pensé entrar en “San Alejandro”, pero llevaba una preparación y unas técnicas que todavía me faltaban por pulir, porque realmente soy autodidacta en el dibujo. Y nada, estando en 9no llega a mí la oportunidad de participar en el grupo “Olga Alonso” que está en Calzada y 8, dirigido por Humberto Rodríguez, al cual le agradezco mucho porque fue una de las personas que descubrió en mí el talento y me dijo: tú vas a ser actor. Una cosa linda que tiene Humberto Rodríguez es que te enseña a amar y a respetar mucho el teatro, de su escuela han salido grandes actores de muchas generaciones y por tanto, debería ser reconocida su labor. Es uno de los grandes cazatalentos de la isla. De allí han salido actores y actrices como Jorge Perugorría, Bárbaro Marín, Leo Benítez, Yeni Soria, Armando Miguel, Milton García, Bangan, Carlos Alejandro, y muchos otros.

R.V.: Desde que tomaste esa decisión hasta hoy, ¿se han cumplido tus expectativas?

R.E.: Realmente, desde que tomé la decisión de ser actor me ha llevado mucho esfuerzo. Yo vengo de una familia humilde. A mi madre le gustaba la pintura, pero no se dedicó a eso. No tengo ningún vínculo en mi familia relacionado con el arte. Tuve que luchar mucho y trabajar muy duro para llegar hasta aquí. Yo creo que sí, me siento contento, me siento orgulloso. Me esforcé mucho en la ENA, que fue mi primera academia. No entré en la primera oportunidad, sino en la segunda. Despues pasé para el ISA y al terminar comencé en “El Público”. Otros trabajos han ido apareciendo en la televisión y demás medios. Y todo ha costado. Cada oportunidad ha requerido de mí mucho trabajo y entrega para llegar a esto que está ocurriendo hoy. Y sí, creo que se han cumplido las expectativas. No ha sido fácil. Esta es una profesión que lleva años y nunca se termina de aprender.

R.V.: ¿Qué consideras que deba tener una buena actuación?

R.E.: Lleva mucha lógica, mucho estudio. Como decimos nosotros, “horas nalgas” de análisis. La gente piensa que actuar es muy fácil y yo muchas veces intento explicarles que es sumamente difícil. El cerebro se agota, porque puede ser que saques un personaje, pero ya cuando tienes dos y tres, con características diferentes, con movimientos diferentes, y a todo eso le sumas tus vivencias como una persona joven, pues te cuesta mucho, tienes que esforzarte, buscar e investigar. Lleva mucha emoción. Hacer un personaje es encontrarte con el personaje en un punto medio. Tú te acercas a él y él se acerca a ti. Y una buena actuación pues es eso: la organicidad del comportamiento cuando das vida y asumes las características de otra persona; tienes que humanizarla, reaccionar como lo haría el personaje. Creo que es básicamente eso.

R.V.: Las últimas dos telenovelas emitidas, incluyendo “El rostro de los días”, han devuelto al público el interés por un espacio que siempre fue sagrado, pero que hasta hace poco había sufrido cierta decadencia y el desinterés del público. ¿A qué crees que se debe esta especie de renacimiento?

R.E.: Creo que esta especie de renacimiento se debe un poco a toda una generación de actores jóvenes que están apareciendo y están mostrando su talento. Eso es bueno, que se le dé oportunidad a caras jóvenes. Hay quienes tienen muchísimo talento, yo los conozco. Muchos han sido compañeros míos de escuela o he visto sus trabajos y realmente, es válido darle la oportunidad a la nueva generación, que viene con una base académica muy fuerte. También creo que los guiones que se están escribiendo, se están lanzando un poco más, aunque aún siguen sufriendo censura. Al existir la censura lo que pasa es que se escribe sobre lo mismo y no pasa nada. Yo creo que este atrevimiento de los guionistas es un paso más para que se realce y reconozca su trabajo y para que el espacio de la telenovela tenga el lugar que se merece. A esto se suma también el equipo joven detrás de la cámara y la dirección. Yo creo que es válido y ojalá se mantenga. Cuba fue pionera de la telenovela en el mundo. Y hay que darle su lugar, aunque no ostentemos de superproducciones. Qué bueno que podamos hacer algo que guste con poco y sea agradecido.

R.V.: Me enteré que hace poco estuviste filmando una nueva serie. ¿De qué va? ¿Tu personaje es tan controvertido como René?

R.E.: Bueno, sí, una nueva serie, “VOM, Vestuario o Maquillaje”. Una serie espectacular creada por Jazz Vilá. Mi personaje no tiene nada que ver con Machi René. Es un personaje que va a gustar mucho porque la situación, el género en sí de la sitcom, no ha sido muy explorado todavía en nuestro país. Y qué bueno que a Jazz se le haya ocurrido esta maravillosa idea de regalar un poco de teatro a Cuba y al mundo. Ya que por el tema del confinamiento están cerrados los teatros y los cines, qué mejor manera de hacerle llegar este pedacito de arte a la familia. Una serie genial de ocho capítulos, con invitados especiales en cada uno. Abrimos con Luis Silva, no haciendo de Pánfilo, sino otro personaje que agradeció mucho porque ya sentía la necesidad de buscar otras variantes, arriesgarse y darse la oportunidad. “Vestuario o Maquillaje” sucede en un camerino donde se encuentran maquillista, vestuarista y todos los que trabajan en un teatro y a partir de ahí, recrea las situaciones que se van dando diariamente. Es muy divertida y refrescante. Es algo que sé que van a agradecer y que hicimos con mucho amor todas las personas que trabajamos, los camarógrafos Henry, Comepizza y Camallerys, los guionistas, los demás actores Pentón, Malú, Cinthia. Yo creo que todos lo hicimos con mucho amor y espero que llegue y que se sienta. Va a ser una cosa espectacular. Ahí no interpreto a Machi, hago de Lachy, que es un maquillista que se las trae. Espero que disfruten de las locuras que van pasando en “VOM”.

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Colectivo de “VOM, Vestuario o Maquillaje”. Foto: Cortesía del autor

R.V.: ¿Qué tal la experiencia de trabajar en una serie independiente?

R.E.: La experiencia fue maravillosa. Donde yo sienta, como en la compañía de Jazz, esa energía para trabajar y hacer algo pensando en el público y en su disfrute, es lo fundamental. Yo lo disfruté mucho, la pasamos muy bien y lo hicimos realmente por amor al arte.

Roberto Espinosa interpretando a Lachy en el rodaje de VOM. Foto: Cortesía de Jazz Vilá Projects

R.V.: ¿Podrías contarme algo que hayas hecho y lo mantengas oculto?

R.E.: Bueno, no solamente he sido actor y modelo, también he trabajado en gastronomía. He sido camarero. Trabajé en “Jaqueline Fumero”, lo que estas cosas no se dicen, claro, no se le puede dar promoción a los negocios privados en los medios de comunicación. Trabajé mucho tiempo en el “Café del Ángel” con personas maravillosas, yo era el único actor. Nunca trabajé en el “Habana Blues” donde están todos los actores. Pero la experiencia como camarero me encantó. Me encanta estar con el público y atenderlo, me enamoré de eso. Al menos yo soy de las personas a las que le enseñaron que cuando fuera a hacer algo, lo hiciera bien y con amor, porque eso es lo fundamental, eso te hace feliz. El último año trabajé en “El Cocinero”, que es un lugar que respeto mucho. Estas cosas no las digo porque en los medios no se puede, pero sí, era dependiente y me gustaba mucho ese trabajo. Un poco también de supervivencia. La actuación es algo efímera, unas veces estás bien y otras no te alcanza para subsistir, así que tenía que trabajar y no me daba miedo. Ese es realmente otro mundo, intercambiar con personas que no tienen nada que ver con la actuación, me gusta, me nutre mucho, me sirve para la profesión. Era muy interesante, porque en cada mesa que atendía estaba viendo personas diferentes, comportamientos diferentes, y aunque tú no lo creas, lo usaba para la actuación.

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Revista cubana de cosas que te callas

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