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ArtCover por GarcíaGomez

Por CogHob

Antonio Escohotado

Por Coghob

Es un placer que frecuenten este espacio de estudios sobre el arrebato. Leer y ordenar en tierra ayuda a aprovechar mejor el vuelo. Ponemos a disposición información con la idea de reducir daños. Si esto fuera un curso sobre drogas, “Teoría y clase práctica en una enseñanza antibancaria”, me gustaría presentar en la primera clase a un tipo loco y coherente: Antonio Escohotado.

1- ¿Quién es él?

Escohotado melenas, el terror de las nenas, tiene 79 años y es aún joven. En él sigue activo ese espíritu de sexo, drogas y rock and roll. Esta imagen de Antonio armoniza con la de su pequeño despacho en Madrid, rodeado de libros. Ahí atesora ejemplares de Hegel, Freud, Schumpeter o Camus, junto a botiquines de autoconsumo. En ese lugar pasa, hace décadas, casi quince horas diarias.

A Escohotado nunca le ha faltado esa vida intensa, propia de quien es honesto más allá del bien y el mal. Fue traductor, profesor de ética, metafísica y derecho, comunista alistado para luchar en el Viet Cong, hippie en la España franquista y fundador de la discoteca “Amnesia” en la Ibiza de los 70. Su etapa ibicenca de revolución sexual acabó con una condena de 2 años por tráfico de drogas “en tentativa imposible”. Relegado a unas vacaciones humildes, pero pagadas, arma uno de los libros más trascendentes hasta hoy en materia de drogas: Historia General de las Drogas (1983).

2- La sustancia en su primera gran obra

Este filósofo es mucho más que una voz de peso en contra de la prohibición. Como todo buen filósofo sobrevive a su época.

Historia General… es un libro de precisión farmacológica, histórica y humanística a la altura de Phantastica de Lewin, Plants of the Gods de Hofmann y Schultes o el Pharmacotheon de Jonathan Ott. El texto rastrea los orígenes de la prohibición y la guerra contra la droga.

El español nos aporta una redefinición de la droga como fenómeno social. Centra una nueva postura sujeto-objeto respecto al phármakon (lo que cura, lo que mata). Un objeto que depende del sujeto que lo defina. Una conceptualización que se consigue con sustantivos y verbos, desterrando de una vez la bobería de droga buena-droga mala, legal-ilegal. Además, experimenta de primera mano lo que habla.

Las drogas son útiles según la disposición que el sujeto experimentador haga de ellas. Para conocerlas es necesario analizarlas por sus niveles de toxicidad, dosis letal o efectos subjetivos.

3- La cruzada contra la sustancia

Hemos conocido varias cruzadas en la historia. La persecución de las brujas, de los libres pensadores, de los homosexuales o de un grupo religioso por otro, son ejemplos de algunas. Ese “mal”, representado y objetivado en otro, se le persigue desde un grupo social distinto, con la idea de suprimirle y alcanzar un mundo mejor. Un mundo al fin próspero sin judíos y su religión o sin burgueses y su capital.

La Cruzada contra la sustancia la iniciaron los gringos. Los primeros intentos de implementación global se encuentran en Shanghái 1909 y La Haya 1911.

Se entrelazan el nacimiento de un imperio con el respaldo de una cúpula religiosa de corte puritanista; además de una exportación cultural wasp[1] junto a una autoridad farmacéutica, policial y de patentes a quienes no les resultó nada mal económicamente este asunto. Varios intereses comerciales e ideológicos estaban en juego. Los gringos estaban, en efecto, guiados por la doctrina del “Destino Manifiesto”.

La Convención sobre sustancias sicotrópicas del año 71[2] disfrazó su moralina política con barniz científico –satanizó un objeto– y ¡voilà! Tenemos la peor crisis de producción (mafias y carteles), distribución (mafias, carteles y gobiernos) y consumo (adicto o ciudadano vulnerable) de todos los tiempos. El pacto que sostuvieron casi todas las naciones del mundo proponía cosas como acabar con todas las plantaciones de marihuana del mundo en unos 25 años.

La Cruzada Farmacológica se consolida en el siglo XX. Incluso, Escohotado denuncia varios intentos de legalización que se dan en el mundo, pues enredan aún más la cosa. El experimento no es legalizar la droga, el experimento fue prohibirla. Bismark y Marco Aurelio dirigieron imperios siendo asiduos consumidores de opio. Hoy necesita nombrar Trump en su discurso del Estado de la Nación el problema de los opiáceos. Derogar la prohibición mundial será el único fin de este despropósito. La sustancia natural al herbolario, la sintética a la farmacia y la que funcione para fiestas y recreo al supermercado.

Lo jodido es que los países del Tercer Mundo son de los más afectados a día de hoy. En muchos se siente como inamovible y destructivo este ambiente prohibicionista, ya sea con los carteles de Latinoamérica o las horrendas penas de muerte por tenencia de droga en algunos países árabes. A veces da risa cuando nuestro Noticiero Nacional muestra el orgullo patrio de los militares cubanos que colaboran con la DEA. Un aldeano vanidoso de su tolerancia cero, sin saber que el fenómeno de la droga no es más que un chivo expiatorio, un camuflaje de la dependencia moral hacia la dependencia farmacológica.

Pero, ¿qué es lo sustancial a todas las cruzadas?

“Por una parte, el dilema es elogio de la diferencia frente a uniformidad impuesta, autocontrol frente a control ajeno. Por otra parte es reino de los difuntos que se contrapone a horizontes abiertos, emancipación que se contrapone a colonización del entendimiento. En último análisis, batallan los azares de la libertad contra las seguridades ofrecidas a cambio de su ausencia.”[3]

4- La sustancia metafísica

Escohotado desempolva un conocimiento que no necesita de ningún gobierno para sostenerse. Su coherencia libertaria le ha llevado no solo a enfrentar y poner en ridículo la Cruzada Farmacológica, en su obra de madurez por excelencia, Los Enemigos del Comercio, hace frente al Comunismo.

El estudio de estas cruzadas particulares (Droga y Comercio) y su vida en general, giran en torno a la constante aprehensión humana de la libertad.

Lo sustancial de su obra surge en ese momento en que reconoce la infinitud de lo real y aporta un granito de arena para rechazar dogmas, mesías o ficciones siempre limitadas. En un viaje de ayahuasca, donde no vio a su animal protector, ni se identificó con arquetipos de la selva, los cuales le parecían primitivos y burdos, Escohotado susurró una palabra antes de hacérsele polvo el lenguaje: Libertad.

La libertad se extraña cuando no se tiene. La libertad es conciencia de la necesidad. La libertad es no tener miedo. La libertad es recordar que de la piel para adentro mando yo. La libertad es comprender que lo natural de la vida es el movimiento, no lo estático. La libertad entiende la espontaneidad y toda la inconsciencia de la que es producto. La libertad hace que nuestros razonamientos cedan al sentimiento.

@Mujercitos Airlines les desea un buen viaje y les regala:

Un libro prohibido

Aprendiendo sobre Drogas. Antonio Escohotado

[1] Wasp: White-anglo-saxon-protestant

[2] Convención sobre Sustancias Sicotrópicas, 1971, Naciones Unidas, Nueva York, 2014.

[3] Escohotado, Antonio: Historia General de las Drogas, Alianza Editorial, Madrid, 1989.

Written by

Revista cubana de cosas que te callas

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