La verdadera emancipación o cómo liberarte tirando

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ArtCover por La Mamarracha

Por Adriana Fonte Preciado

Creo en la masturbación femenina como una forma de emancipación, esta idea me despierta como un corrientazo mientras me enternezco ante un cuadro de Klimt que muestra a una mujer con las piernas abiertas y dispuestas para que entre en su vagina un Zeus (el más quimbador del Olimpo) transformado en lluvia dorada. Asere, el arte es una morronga, qué manera de edulcorar a una mujer tirando, pura poesía que maquilla un acto sublime como el de un dedo arremolinado en un clítoris entusiasta.

A estas alturas del siglo todavía me encuentro con alguna desaguacatada que me dice que no tira porque es una cochinada, que aunque lleve un año sin templar no le dan cosquillas porque así la crió papá, o su primer jevito le enseñó que no podía tocarse porque eso no lo hacen las señoritas decentes. Es el macho quien asume esa ardua tarea y para eso te asegura largos minutos de embestidas sin sentido, aunque con el tiempo vas aprendiendo que si no te vienes no importa, das tres griticos con algunos decibeles de más y haces como que tiemblas, el re-macho te dirá que lo sintió en HD y se dormirá contento, y tú pensarás que no necesitas más nada para ser feliz, total, un orgasmo para ti no hace la diferencia.

Aunque ahora que lo pienso mejor yo creo que mienten, sí, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser la correcta y decía Freud que a veces un tabaco es solo un tabaco. Está muy de moda el erotismo barato: el mangón de 365 días, el papito Cristian Grey y las pseudo — novelas calenturientas de Wattpad, y justamente eso es lo que les gusta a las desaguacatadas, entonces, por transitividad, mienten. Pero “el barbas” nos enseñó que todo cubano debe saber tirar, y tirar bien. Entonces yo, que #Soy Fidel, te digo a ti, amiguita que me lees: busca en el paquete a Bardem en Jamón Jamón enseñando el mandao a través de un calzoncillo blanco o relamiendo la tota mojada de Penélope Cruz; busca el cuadro de Klimt de la tipa con las patas abiertas mientras Zeus nada en su vagina; lee Cien años de soledad para que pases cien minutos orgasmada con un Buendía engorilado haciendo llorar a una exangüe gitanita de feria a la que se le salen las lágrimas cuando aquel le incrusta su megalómano miembro en el mismísimo centro de su histérico agujero, entretanto, ella le daba su bendición una y otra vez.

Rápate, déjate pelo en el grajo, usa lenguaje inclusivo, hazle la guerra al pene opresor, sal a la calle sin ajustador, tumba estatuas, haz tríos, ataca los estados frívolos de los machangos de tu facebook, apréndete de memoria El Segundo sexo de la Beauvoir, cumple con todos los requisitos que puedas para ser la más metatrancosa del feminismo, pero por favor, empieza por masturbarte, desnúdate y desdúdate, todo lo bueno de esta vida comienza con un buen orgasmo, incluso la emancipación.

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