LO QUE TE RECOMENDÓ EL PSICÓLOGO. RA KATÁ

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ArtCover por La Mamarracha

Por Laura Lays

¡Qué bonito encontrarse con una persona hermosa, y por tanto buena, inteligente y aseada! Vamos a acurrucarnos y a querernos un ratico. ¡Ay qué rico!, un besito en la naricita esa linda que tú tienes. Ven que te voy a traquear los dedos y la espalda, después te voy a bañar con mi esponja profiláctica y amarilla y para terminar te rebosaré con chocolate y heladito. Ese es el nivel 1, lo llamaremos “El encanto”. Pero todo eso es muy bonito y se puede quemar, vamos a ponernos serios.

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Como pueden ver, gracias a nuestros informáticos dinosaurios y a nuestra avanzada modelación, si no existe la víssstima, la toxicidad es nula. Lo que pasa es que tú, amorcito, no eliges. Pero no te preocupes que aquí estoy para que todos lleguemos al cielo sanos y salvos. La manipulación puede ser tu mejor herramienta, úsala bien.

En el caso que van a escuchar, nos topamos con un nivel trabajado y recontratrabajado de toxicidad, nivel mongofiera de manual: la manipulación con filosofía, que en este caso devino en el psicólogo imaginario. Vamos, el/la metedor/a de tupes de toda la vida, el/la que tapa su toxicidad con baba intelectual. Pero claro, embarcao estás tú que te la crees.

Él/ella puede escribirte un poema, hablarte de filosofía para combinar a Platón y Zizek con todas las películas de Kubrick, explicarte por qué Los detectives salvajes es su libro favorito y culminar con una disertación, muy personal, sobre el Barroco Latinoamericano. Todo junto, para que no te aburras. Ya lo advertimos, ¡cuidaito con los intelectuales! Sin embargo, yo traigo la respuesta a tus pesares. Acércate a su oído y dile sutilmente: Biscochito dame un beso con sabor a caramelo… ¡Papi dame lo que quiero!

Verás cómo se eriza. Se reirá, continuará con su baba platoniana y tú: pensaste que no tenía hueso, mi pomito de aceituna. Caminarán kilómetros y te contará sobre aquella vez que leyó a Bolaño por primera vez, y tú: cómo hacerte entender, que conmigo tú te ves mejor… Volverá a sonrojarse y en el mejor de los casos, se hará el conocedor y comenzará a repasarte los referentes fundamentales del reguetón clásico, basamentos y principios. Escúchalo, que eso es cultura, luego, como te dije, bajito, al oído: ¡Papelacera!, tú tú tú… tú misma.

¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?[1] Cariño, mi ciela, mi cuchurrumí, mi bomboncito del Caribe, esa no es la persona. ¡Salte!, si no estás bailando con ella, ¡salte!, si no estás perreando con ella, ¡salte! En todo caso, si sientes que de alguna manera tienes que darle bajanda poniéndote a su nivel, googleas Zizek y le respondes: La actitud más molesta que imagino es el hedonismo suave. Ya está, ahora enciende la bocina y pon reguetón.

Test 3

[Diálogo extraído del filme Ema (Pablo Larraín, 2019)

(…)¡Es una música de cárcel, es una música para escuchar en la cárcel (…) todo el pinche día (…) es una música para no pensar, justamente para olvidarte de la cárcel que tienes, para crear una cárcel en tu mente!(…) pum sha cum sha cum (….) Es un ritmo hipnótico que te apendeja (…) es una ilusión de la libertad (…) sexo sí, drogas sí, heroína sí, orgías sí (…) pero al otro día ¡pum!, ¿sabes qué?, tienes que venir a trabajar. Y a ustedes las convenció alguien (…) de que si mueven las caderitas son mucho más libres (…) ¡No, en absoluto! (….) Eso es dormirse en la derrota, eso es irse a vivir a Ibiza (…) Es una cultura de la violencia, donde las mujeres se convierten en objetos sexuales completamente y el hombre es un puto macho que está metiéndole todo el tiempo el puño en el culo a las mujeres, y eso es justo todo lo que quieren, y ese es el ritmo: pum sha cum sha cum, sha cum sha cum, no te reveles, no pienses, dame dame dame. ¡¡Y no me puedo creer (…) que ustedes estén bailando reguetón, por favor!! (….) ¡Me cago en el puto reguetón!

(…)Tú nos veías bailar y nos decías: lindo, ¡qué lindo! ¿Yo no sé lo que es lindo? Supongo que tú sí, porque eres más inteligente que nosotras, ¿no? Lo único que sé es que no me gusta lo que siento cuando veo algo “lindo”. Y ahora me gusta mucho más bailar, porque es como estar tirando, feliz, con la cara roja, echando garabatos, caliente loca rica moviéndome, y de repente ¡pahh!, estoy rodeada de gente, y están todos igual de calientes que yo, moviéndose como si estuvieran tirando, pero con música, es ricooo (…) es la vida. Y yo te bailo la vida. Y si hoy día tú estás vivo y estás aquí, es porque alguien en algún momento se calentó y tuvo un orgasmo y hoy día ese orgasmo lo podemos bailar. ]

Inhale… aguante un poquitico (vo´a dejarte tiesa y vo´a echarme pieza ricamente)… exhale.

[1] Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? Frase famosa que Marco Tulio Cicerón pronunciara ante el Senado Romano y que denunciaba la llamada Conjura de Catilina, una conspiración que pretendía destruir a la República.

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