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ArtCover La Mamarracha

Por Alfonso Larrea

Papá, envié un artículo tuyo a una revista y te lo van a publicar, me dijo mi hija. ¿Cuál revista?, le pregunté, mientras instintivamente pensaba en Forbes. Mujercitos, me contestó. ¿Mujeee…qué? Y me atraganté con la pregunta. ¿Tati de qué va eso por tu madre? Mira que yo los respeto y todo lo demás, pero yo sí me muero como viví, macho varón masculino y me interesa un pito lo que diga Mariela, mucho menos la amenaza del karma, gay solo si vuelvo a nacer y me toca ser hembra.

¡Cállateeee!, me respondió, con esa frase que significa todo aquello que, por lógico respeto, una hija no dice a su padre, pero que yo entendí clarito. Te paso las normas editoriales, para que te enteres, agregó. ¡Pues venga!, respondí amenazante y abrí el PDF en mi laptop.

Dice que: Mujercitos Magazine es una revista digital que, desde la variedad escritural y temática, explora el arte, la cultura, la política, la historia y las emociones. Hasta aquí todo bien, pero luego agrega: con un “tono vomitivo”. Pues aquí ya comienzo a perderme. ¿Qué es un tono vomitivo? ¿Quién es esta gente que se da el lujo de vomitar en esta época? Pero continúo leyendo: Mujercitos emparenta su estilo con revistas de corte satírico y humorístico, los fanzines punk, la cultura trash y la literatura pulp. Ya se jode un poco más el asunto, eso de “fanzines punk”, “cultura trash” y “literatura pulp” suena a actividad enemiga y “cositas de Miami”. ¿Dónde me metiste hija mía? Y me acuerdo del día que Hasán público en El Toque un artículo que denominó “Cooperativas Cubanoamericanas”, joderrrr, me echó a perder el “pacotilleo” en Washington y el regresar literal y metafóricamente volando a La Habana. Pero lo más interesante de la historia es que al día siguiente salió una entrevista mía que nunca di, al Juventud Rebelde, hecha por un “colectivo de autores” que ni conozco. Razones tengo entonces para asustarme.

Y ahora esto de “Mujercitos” es más fuerte, contrarrevolucionario y gay a la misma vez, es demasiado y, lo más jodido es que no puedo “echar palante” a mi hija, así que, si vienen por mí, pues con la boca y las piernas cerradas, directo para la “patera” del Combinado del Este. Pero sigamos leyendo el panfleto del grupúsculo…o grupúscula, pues ya ni sé. Mujercitos explora la idea de “sentirse enfermo” de forma igualmente enfermiza. Pues mira qué bien, el Dr. Durán también, pero si declaran a la revista en “Fase Tres”, van a tener que cerrarla, porque no van a conseguir ni un solo enfermo, a no ser que lo busquen en Pinar del Río o Santi Espíritus, pero de La Habana…olvídenlo. Como de Jodido palante no hay más pueblo, sigo leyendo entonces. En Mujercitos no queremos escuchar tu desahogo místico, ni tu baba intelectual, ni tu teoría metatrancosa, ni tus traumas de chamaquito (aunque los comprendemos). Ya vez, esto me parece mejor, claro que no, que se suiciden de una puta vez y no vengan a marearnos y revolotear zumbando muelitas bizcas, que, si yo tuviera su edad, lo menos que les pediría que abrieran es la boca, o sí, pero siempre recuerden que con la boca llena no se habla. ¡Aprovechennnnn carajo que para eso es la juventud y sigan el consejo! ¿Cuál? Cualquiera de ellos…tu maletín.

Dicen, además: Queremos que el/la autor/a sienta que somos ese dedo en la garganta que le ayudará a lidiar con las náuseas que provocan el contexto y la mongofieranza. Pues mira qué bien, pero suave suave, porque del dedo en la garganta, dependiendo de lo que vomites, puedes terminar con una mano en el pescuezo, con lo cual no vas a vomitar más, pero no por ello dejarás de “aliviar al cuerpo”. Sí, eso mismo, popo y pipi, “literalmente”, nada de chistes ni falta de respeto a compañeros que no lo merecen. Terminan diciendo: Así que tú, por favor, disgústate con estilo y de paso ven que Mujercitos te presta el dedo. Ya aquí se pasaron con lo del dedo y esto ya parece un mensaje con doble sentido, no solo te insinúan que te “prestan el dedo”, sino que además te disgustes (lógicamente), pero con estilo, menos mal que además es “por favor”.

Ok, ya tengo una idea de lo que se trata Mujercitos, que no es el Granma, más bien el Titanic, pero ya estoy a bordo y siempre que mantengan el dedito lejos, pues nos podemos entender. Ni bien ni mal, no me toca juzgar porque los jóvenes son los dueños del presente y por eso pueden hacer con él lo que les dé la gana.

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