ArtCover por Claudia Patricia

Por Victor Fernández

#NoMeGustaTuPaís

Mientras escribía un alegato de defensa para Wrong Turn (Camino equivocado), una de las películas que inyectó mi infancia con morbo excesivo y asesinatos de primer nivel, me di cuenta de que el único aporte duro para este siglo de buen cine slasher fue aquella primera película del 2003. Las siguientes seis partes te dejan con un sabor de sí, pero no, que producen las joyas convertidas en saga. Cuando iba por la quinta oración explicando por qué Dientes de Sierra (para el que no lo sepa, el villano más importante de Wrong Turn) es más letal que Leatherface o Jason, me sentí tan mal, pero tan mal que pasé de pensar en el suicidio a quererme dar un corrientazo de felicidad. Qué contradicción, ¿verdad? No, se llama bipolaridad y es completamente normal.

Pero como dijo Marilyn Manson antes de que todos le fueran arriba en manada para despedazarlo: “para que algo suceda solo tienes que imaginarlo. Tengo que decirlo, aunque después me arrepienta por ensuciar mi imagen: los sueños se hacen realidad”.

fotograma de Cuntthulhu

Atiendan: En el mundo hay dos maneras seguras de inyectarse alegría: las drogas y la masturbación. Como no tengo drogas, solo queda masturbarme; mi etiqueta de porno favorito es el crack whore. Dentro del real sex, para mí ese es el más extremo. No porque sea el más imaginativo, sino porque es el más lacerante.

Para los que piensen que salté de escribir sobre una película slasher al porno, les digo que no. Por si no lo saben, el gobierno no es el único que te vigila, Google también lo hace. Eso suele ser bastante creepy, pero también está demostrado que el buscador lee tu mente y sabe cómo obrar para que sigas consumiendo. Así, producto de esa manera mágica en la que las grandes compañías cibernéticas elaboran tu mejor perfil psicológico, me apareció una página web llamada horrorporn.com. Siempre me ha llamado la atención este género del porno, pero nunca había cumplido con mis expectativas. Suele ser medio de palo y cartón.

“¡El mejor horror porn de los tiempos!”, rezaba el eslogan de la web. Tenían toda la razón. No solo era el mejor, sino que también era la única cosa a la que me atrevería a llamarle arte en lo que va del siglo XXI. Algo importante: no confundir el horror porn con el torture porn de películas como Megan is Missing, Holocausto Caníbal o cualquier película de Lucifer Valentine. Tampoco con el genio transgresor absoluto que es Max Hardcore. Mucho menos con el BDSM de Infernal Restraints, Public Disgrace, Pain Toy o Real Time Bondage.

fotograma de Hell Hoes

Las películas de horrorporn.com son lo que se supone que debe ser el cine y el arte. En un mundo completamente postpornografico, aunque no lo acepte, este género sigue poniendo en jaque la moral, la militancia y las buenas costumbres. Un tipo de cine a menudo obviado por la radicalidad que lo caracteriza. La pornografía es uno de los pilares de la cultura popular y el sostén de internet. Probablemente el único arte verdaderamente inclusivo más allá de las políticas de cuota y los discursos izquierdo fascistas. En todo ese saco con clasificación X y que desde el 2011 utiliza el dominio irrestricto de .xxx, esta nueva ola de horror porn abre un nuevo camino. Experimenta con los fetiches heredados de la cultura pulp y entrega más opciones de ocio sexual para una sociedad que ya antes de tener prohibido el contacto a causa del Covid, comenzaba a optar por mantener distancia de otros seres humanos.

El gran aporte y la felicidad que me da el haber descubierto esta web es que ese cine de explotación marginado, que engrosa el extrarradio de Hollywood, sigue siendo un catalizador de la imaginación. En esta web, se defiende el horror porn con un esteticismo y un cuidado que puede poner en tela de juicio a los cineastas supuestamente imprescindibles. También, y esto es lo que le da un valor cultural incalculable, le devuelve a toda una generación el imaginario de aquellos subgéneros del B que ya han sido sepultados por el mainstream o ridiculizados por las supuestas “voces autorizadas”. Hablo de géneros como el caníbal, el Z, el slasher, el cautionary, el cine apocalíptico, el eco-terror o el nunsploitation. Todo esto, por supuesto, mezclado con la idea fija que el porno genera en nuestras cabezas. No sabría decir si son películas porno de alto presupuesto como las de ClubJenna, pues el cine B siempre se pagó con menudos. El resultado de las películas de horrorporn.com hace que obvies hacerte esa pregunta.

fotograma de Roswell UFO

Es natural sentirse solo, pues en realidad lo estamos. Pero también es cierto que compartimos pensamientos, que las ideas flotan en el espacio buscando un lugar donde posarse y fabricar ilusiones. Es cierto que hay un producto para todos. Es cierto que hay cosas que se escapan a la diversidad sexual extremadamente politizada y militante, esa es la bandera de este ejercicio en el que se lleva el imaginario sexual “políticamente incorrecto” a su máxima expresión. Aquí ya no verás a seres humanos teniendo sexo. Verás a tus sueños más oscuros obligándote a venirte.

Cosas que te callas

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